Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá. Sala Civil. Diciembre 7 de 1998. Sentencia en Proceso Ejecutivo de Fernando Rodríguez D. Vs. Hernando Carmona de Los Rios. Magistrada Ponente: Luz Magdalena Mojica Rodríguez.

“(…)El concepto de legitimación tiene aplicación en el campo de títulos valores, en el cual específicamente se habla de la legitimación cambiaria, que es una característica de estos instrumentos negociables como lo contempla el artículo 619 del Código de Comercio, que supone una presentación formal, es decir, el poseer el título conforme a la ley de su circulación, esto es, ser su tenedor legítimo. De acuerdo con ese principio y de conformidad con forme con la clase del instrumento, la legitimación dependerá de la ley de su circulación, interesando para esta evento la de los título a la orden, reglamentada por el artículo 661 ejusdem, según el cual. Para que haya legitimación, se requiere que la cadena de endosos que legitima al tenedor sea ininterrumpida; disposición que debe aplicarse en consonancia con lo previsto por el artículo 630 de la misma codificación que señala que el tenedor de un título no podrá cambiar su forma de circulación, sin consentimiento del creador del título y el 654 ibídem que preceptúa que “El endoso puede hacerse en blanco, con la sola firma del endosante. En este caso, el tenedor deberá llenar el endoso en blanco con su nombre o el de un tercero, antes de presentar el título para el ejercicio del derecho que en él se incorpora (…)” (se resalta).”

“(…) Desde luego que tratándose de títulos valores sólo es tenedor legítimo quien lo posea conforme a la ley de su circulación, mediante una cadena ininterrumpida de endosos. Ello porque el concepto de tenencia legítima de esta clase de bienes mercantiles de inmediato alude al de legitimación en la causa y con él al concepto de acreedor. Por supuesto, un instrumento de esta especie objetivamente expresa una relación crediticia que, aunque autónoma, indefectiblemente supone la presencia de dos o más sujetos, donde su tenedor legítimo asume la condición de acreedor respecto del otro y éste la de su deudor. Por lo que si no existe legitimación de quien ejecuta éste no puede tener la categoría de ejecutante frente de quien se exige la obligación.”

 
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