Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá. Sala Civil. Enero 28 de 1999. Sentencia en Proceso Ejecutivo de Maria Consuelo Romero de Millán Vs. Hugo Charris Rebellón. Magistrada Ponente: Clara Beatriz de Aramburo.

“(…)Hizo alusión, en tales términos, a lo que previamente el artículo 660 del Código de comercio cuando a su inciso final explica que “El endoso posterior al vencimiento del título, producirá los efectos de una cesión ordinaria”. La realidad es que la cesión de que allí se habla no tiene otro fin más que el de sujetar al demandante a las mismas excepciones que el demandado pudiera oponer a la endosante del título, aparte de que no pueden confundirse y de hecho el legislador comercial no hizo, los términos cesión y endoso. Estas son las razones:

a) La cesión se consagra tanto por el Código de Comercio como el Civil, como un contrato. El endoso no es un contrato sino un acto.

b) La cesión transfiere los derechos e incluso las obligaciones así como los derechos emanados de un contrato. El endoso se concibió para transferir bienes muebles, como son los títulos –valores.

c) La cesión puede hacerse constar en el cuerpo del título o en documento extraño al mismo. El endoso debe figurar en el texto del título-valor.

d) La cesión, por su propia característica, puede someterse a plazo o condición, al paso que el endoso no se sujeta ni a condición, pues debe ser puro y simple.

e) La cesión puede operar de manera total o parcial, mientras que el endoso es por el valor total.

f) La cesión es posible efectuarla en cualquier tiempo. El endoso antes del vencimiento del título.

g) En la cesión quien cede se responsabiliza de la existencia del crédito al momento de la transferencia, pero no garantiza la solvencia del deudor y por lo tanto no puede ser demandado cuando el cesionario no pague el crédito, a no ser que exista pacto en contrario pero solo de la solvencia presente, no de la futura. En el endoso el endosante por el hecho de endosar contrae una obligación autónoma frente a los tenedores posteriores, de manera que salvo el caso de responsabilidad, puede ser demandado por el tenedor legítimo o por cualquier otro tenedor posterior y exigirle el pago de la obligación representada en el título-valor, por lo que se convierte no sólo en garante de la solvencia presente sino de la futura de los intervinientes posteriores a él.

Finalmente en la cesión el cesionario es un sucesor de los derechos que tenía el cedente. En el endoso el endosatario no es el continuador de esos derechos, porque en virtud al principio de la autonomía adquiere un derecho que empieza en él, nuevo, originario y no derivado. Y por efectos del mismo, esto es de ser un derecho autónomo e independiente, pueden serle formulados o no excepciones de tipo personal, lo que ocurre, en esencia, cuando ha adquirido por endoso un título-valor luego de su vencimiento porque, como se explicara en principio, su conocimiento de ese hecho autoriza al demandado para acudir a los medios exceptivos que pudiera haber propuesto al endosante, de las cuales se destaca, por lógica consecuencia, las relativas al negocio causal o subyacente.”

 
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