Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá. Sala Civil. Julio 7 de 1999. Auto. Proceso Ejecutivo Singular de Darpiel Ltda. Vs. Sociedad Bahiana Internacional Ltda. Magistrada Ponente: Luz Magdalena Mojica Rodríguez.

“(…)Se sabe que el título ejecutivo es un documento o conjunto de ellos, que por mandato legal o judicial debe contener obligaciones, bien sea de dar, hacer o no hacer, a cargo de una o más personas, naturales o jurídicas, y a favor de otra u otras. Estas obligaciones, como tal concebidas, exigen para su cobro que sean expresas, claras, y exigibles y que constituyan plena prueba contra quien se ejerce la acción.

De esta forma se ha dicho que el proceso de ejecución está basado en la idea de que toda obligación que conste con certeza en un documento, debe encontrar inmediato cumplimiento judicial. De ahí la exigencia para que desde el inicio de la ejecución obre plena prueba de la acreencia que coercitivamente se cobra, la que debe cumplir con todos los requisitos que la ley establezca.

Por lo que en esta clase de procesos la legitimación en causa debe estar acreditada desde su inicio, pues sólo ante la presencia de un título con las características exigidas por el artículo 488 del Código de procedimiento Civil, es legalmente posible librar el mandamiento ejecutivo, tal como lo preceptúa el artículo 497 ejusdem.

De donde el documento base de la acción constituye un anexo ordenado por la ley para la orden de pago, sin cuya presencia o cuando no reúne los requisitos legales es posible acudir al numeral 2° del artículo 85 ibídem, para inadmitir la demanda.”

“(…)De acuerdo con éste principio y de conformidad con la clase de instrumento, la legitimación dependerá de la ley y de su circulación, interesado para este evento la de los títulos a la orden, reglamentada por el artículo 661 ibídem, según el cual, para que haya legitimación, se requiere que la cadena de endosos que legitima al tenedor sea ininterrumpida; disposición que debe aplicarse en consonancia con lo previsto por el artículo630 de la misma codificación que señala que el tenedor de un título no podrá cambiar su forma de circulación, sin consentimiento del creador y el 654 ejusdem que preceptúa que “El endoso puede hacerse en blanco, con la sola firma del endosante. En éste caso, el tenedor deberá llenar el endoso en blanco con su nombre o el de un tercero, antes de presentar el título párale ejercicio del derecho que en él se incorpora. (..)” (Se resalta por el Tribunal). Se procura por lo tanto que los títulos a la orden negociados mediante endoso en blanco, se hagan efectivos por una persona identificada, en cuyo favor existe una cadena ininterrumpida de endosos. Ello porque el concepto de tenencia legítima de esta clase de bienes mercantiles de inmediato alude al de legitimación en la causa y con él al concepto de acreedor. Por supuesto, un instrumento negociable de esta especie objetivamente expresa una relación crediticia que, aunque autónoma, indefectiblemente supone la presencia de dos o más sujetos, donde su tenedor legítimo asume la condición de acreedor respecto del otro y éste la de su deudor, por lo que si no existe legitimación en quien tiene el título no puede tener la categoría de ejecutante en frente a quien exige la obligación.”

 
tribunal_superior_del_distrito_judicial_de_bogota._sala_civil._julio_7_de_1999._auto._proceso_ejecutivo_singular_de_darpiel_ltda._vs._sociedad_bahiana_internacional_ltda._magistrada_ponente_luz_magdalena_mojica_rodriguez.txt · Última modificación: 2020/03/10 15:00 (editor externo)
© 2006 LIDIE - Universidad de los Andes. Todos los derechos reservados